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jueves, 7 de enero de 2021

El fantasma del matorral.

 

Hace unos días tuve un encuentro con este magnifico animal, el meloncillo herpestes ichneumon en un paraje de Marbella.


En nuestro municipio se encuentra bien representado a tenor de las observaciones que he tenido a lo largo de muchos años. Parece pues un animal que no es raro en nuestro término.

Es un cazador merodeador, que recorre su territorio, normalmente intrincados matorrales, que es capaz de atravesar con su alargado cuerpo, en busca de presas del conejo hacia abajo. La falta de conejo en nuestro montes -hecho este muy notorio en las últimas décadas por las enfermedades que éste sufre recurrentemente- no ha significado aparentemente una notable disminución de meloncillos. Su gran plasticidad ecológica que lo lleva a consumir desde frutos, hasta pequeños reptiles, anfibios y prácticamente cualquier pequeño animal que se ponga a su alcance, le ha permitido mantener su población más o menos estable.

Claramente diurno -lo que facilita enormemente su detección-, es la única mangosta europea con área de distribución en Europa restringida al cuadrante suroccidental de Iberia.

Por lo tanto cabe considerarlo como una de nuestras joyas faunísticas, y un buen ejemplo de la gran biodiversidad que atesora nuestro medio natural.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Más pelo que pluma.

Pareja de Nutria paleártica en Cancelada.
El pasado fin de semana no tuve muchas observaciones de aves migrantes, que es lo que toca en estas fechas de pleno apogeo en cuanto al paso postnupcial. Muy pocas fueron las aves migradoras que se dejaron ver. Algún Papamoscas cerrojilllo y algunos, pocos, Mosquiteros, sobre todo musicales.
Sin embargo las observaciones de pelo fueron relevantes; eso si fotográficamente poco productivas.
Una pareja de Nutrias Lutra lutra se alimentaban y jugueteaban en el embalse de Cancelada. Estos carnívoros semiacuáticos suelen ser animales solitarios, de hábitos más bien nocturnos y cuya presencia suele detectarse por sus excrementos, más que por observación directa. Sin embargo esta pareja -que supongo eran macho y hembra-, no paraban de jugar, alimentarse y realizar persecuciones por las orillas de este pequeño humedal. Es de suponer que se encontraban en plenos amoríos, ya que como he mencionado anteriormente suelen ser animales más bien solitarios que cuando se ven en pareja suele ser por que están en proceso de perpetuar la especie. No tienen una época de celo definida y pueden criar en cualquier fecha del año, ya que la hembra cuando no está sacando adelante a su prole, ovula cada 45 días aproximadamente.
 Me tuvieron entretenido un buen rato, apareciendo y desapareciendo por las orillas entre la densa vegetación; nadando y capturando varios ejemplares de Cangrejo rojo americano Procambarus clarkii, muy común en este y otros humedales de la zona. Hasta que en un momento dado se retiraron , seguramente a alguna madriguera cercana, donde a buen seguro buscaron un poco de intimidad.
A renglón seguido en la orilla opuesta en la que me encontraba, pude ver a un ejemplar de Meloncillo Herpestes ichneumonn, que incluso paró a beber algo de agua, ya que el calor empezaba a apretar y seguidamente se introdujo entre los matorrales. Al cabo de unos minutos volvió a salir de entre la densa espesura para echar un rápido vistazo a su alrededor y vuelta a su hábitat preferido: el matorral mediterráneo. Este carnívoro que es el mas diurno de los que componen la fauna ibérica, es la única mangosta europea y por mi experiencia de campo puedo afirmar que es bastante común en toda la costa occidental malagueña. Posiblemente debido a la expansión de los matorrales, que son su hábitat óptimo, y a su gran adaptabilidad a la hora de buscar alimento, ya que consume una gran variedad de pequeños vertebrados e invertebrados, que en estos ecosistemas no le faltan.

Una mañana donde hubo más pelo que pluma, pero no por ello menos gozosa para un admirador de la vida silvestre.