domingo, 15 de mayo de 2022

Garzas migratorias.

 

El mes de mayo es sin lugar a dudas uno de los que depara observaciones de aves migrantes más destacadas.

En días pasados en un humedal de nuestra localidad pude observar a 2 ejemplares de garcilla cangrejera Ardeola ralloides, una bella garza que en los últimos años ha tenido un notable incremento en la población reproductora en nuestro país. De hecho en nuestra provincia, unas cuantas parejas se han establecido en algunos de los humedales malagueños, y llevan un tiempo criando. Hace solo unas décadas era un ave “en peligro de extinción”, así que su situación ha mejorado.


Tiene un comportamiento migrador algo complejo, algunos ejemplares se quedan a invernar en el sur de Iberia -incluyendo alguna en nuestro término, al menos en tiempos recientes-, lo que hace que pueda verse durante casi todo el año. La fracción más importante de la población del Paleártico es migrante transahariana y son los que ahora se detectan en su viaje prenupcial. Las avistadas en días pasados son aves en clara migración, aunque pueden permanecer en algún humedal un tiempo, terminaran marchándose a sus zonas de cría en poco tiempo.

La otra garza migratoria que pude observar el mismo día, fuen un grupo de 10 martinetes comunes Nycticorax nycticorax. Otra especie que también en los últimos años parece haber aumentado su población reproductora. Desde hace unos años, al menos una pareja, lo hace en nuestro término y en Málaga son varias las localidades donde cría.


Al igual que su pariente, también tiene un comportamiento migrador algo complicado, con algunos invernantes en nuestra zona, algunos que pueden considerarse como residentes y la mayoría de la población pasando el invierno por debajo del Sáhara.

Ahora vuelven a Europa, y a veces se tiene la suerte de ver uno de estos grupos , que resultan muy llamativos por el número de ejemplares.

miércoles, 11 de mayo de 2022

Vencejo pálido, acróbata del aire.

 

El vencejo pálido Apus pallidus, es el más habitual en mi barrio en Marbella. No obstante también el vencejo común es un habitante de nuestro término, y también ocupa las zonas urbanas.


Estas dos especies no son nada fáciles de distinguir, incluso para el observador avezado, pues observarlos en vuelo y con las cambiantes condiciones de luz, no siempre nos da la certeza sobre a cual de los dos estamos viendo.


Hay una ligera diferencia en las vocalizaciones que emiten ambas especies y quizás sea esta la forma más segura de distinguir a uno de otro.


El vencejo pálido tiene una distribución menor que la de su pariente el común. Es menor y a menudo también fragmentada, siendo muy común en el sur y este de Iberia y ocupando también los países de la cuenca mediterránea, incluso la península arábiga. En el norte de África también es un reproductor habitual. Inverna en zonas africanas cercanas al ecuador.


Ya en estas fechas andan en plena cría, ocupando algún hueco de edificios e infraestructuras y también en acantilados y zonas rocosas.

Como el resto de los vencejos, tiene una adaptación extrema a la vida aérea, y aunque ahora con motivo de la cría, se les puede observar entrando a sus nichos, una vez que acabe ésta pueden pasar muchos meses sin tocar tierra.

Unos seres increíbles a los que no me canso de observar en sus fantásticas acrobacias aéreas entre los edificios.

 

sábado, 7 de mayo de 2022

La amenazada tórtola.

 

Hace unas décadas la tórtola europea Streptotelia turtur era un ave común en nuestros campos. Yo incluso las recuerdo muy cerca de mi casa, casi acercándose al entorno urbano.


La degradación de su hábitat parece ser la principal causa de la disminución de su población , que se estima en torno al 25 por ciento en los últimos 20 años. Ser una especie cinegética y con una baja tasa de reproducción, también son otras causas de su acentuado declive.

Es un ave de hábitos forestales en cuanto a su reproducción, pero que puede aparecer en una gran variedad de entornos, prefiriendo aquellos con cultivos o zonas arboladas no muy densas.


Como dije al principio, su disminución en nuestro término ha sido muy notable. Ha pasado de ser un ave común, cuyo arrullo era fácil de oír casi en cualquier zona arbolada, a ser un ave escasa y localizada, que si no se busca en los pocos lugares apropiados, no se detectará.


Es una de las migrantes transaharianas que están llegando estos días a Iberia, pero ciertamente en menor número que antaño.


martes, 3 de mayo de 2022

Aves urbanas. Unas más y otras menos.

 

El término aves urbanas puede resultar en ocasiones un tanto laxo. Desde el el medio urbano pueden observarse un buen número de aves, pero no todas deberían considerarse ”aves urbanas” en sentido estricto.

Gorrión común, posiblemente el más popular entre las aves urbanitas.

Muchas de ellas ocupan el medio natural, a menudo en zonas adyacentes a la ciudad propiamente dicha, y hacen incursiones de mayor o menor alcance. Otras como por ejemplo las aves ligadas a medios arbolados, pueden desarrollar una parte de su ciclo vital en parques, jardines o zonas arboladas urbanas, pero suelen moverse bastante. Incluso pueden llegar a criar en estas pequeñas “islas” verdes en plena ciudad, pero yo no las considero cien por cien urbanas en la mayoría de los casos.

Gaviota patiamarilla.

La gaviota patiamarilla Larus michaellis se ha convertido de un tiempo a esta parte, en una de las representantes más genuinas de las más urbanas de entre las especies aladas. Aunque evidentemente puede aparecer en otros entornos, una población cada vez mayor se encuentra íntimamente ligada a medios altamente humanizados. Crían en los edificios, y se alimentan en gran parte de los desechos que generamos los humanos, aunque lo complementan con una gran variedad de materia, tanto vegetal como animal.

Vencejo pálido.

Otro típico representante de este grupo “urbanita” son los vencejos. Tanto el vencejo común Apus apus, como su pariente el vencejo pálido Apus pallidus, son fácilmente observables en pleno casco urbano, ya que sitúan sus colonias de cría en edificios, y aunque para alimentarse pueden desplazarse bastante distancia, suelen permanecer bastante tiempo en plena ciudad durante los meses que permanecen en Europa.

Aguililla calzada.

De entre las “ocasionales” las hay de distintas familias. De entre las rapaces últimamente detecto en muchas ocasiones, incursiones de algunas de ellas. Es el caso del aguililla calzada Aquila pennata, que de un tiempo a esta parte veo casi a diario surcando el cielo de nuestra ciudad, probablemente atraída por la abundancia de palomas y otras aves, que pueden llegar a convertirse en sus presas.

Por lo tanto concluyo que una buena parte de las aves que viven en nuestra zona, son observables desde la propia ciudad, a poco que nos fijemos y levantemos la mirada en busca de estos habitantes alados.