viernes, 27 de febrero de 2026

Cambios estacionales.

 

A finales de febrero, preludio de la primavera y por tanto de la reproducción, pero todavía plena invernada, y además, comienzo de llegada de algunas aves estivales desde África, se dan observaciones dispares -de estos  grupos fenológicos-, en poco tiempo.

Hoy mismo he visto las primeras abubillas Upupa epops de la temporada, posiblemente recién llegadas desde el continente vecino. Aunque existe invernada de esta especie en Iberia; donde hoy las he visto, no las he observado en fechas precedentes, por lo que -sin poder afirmarlo categóricamente-, es posible que sean recién llegadas.


Al mismo tiempo el pinzón vulgar Fringillia coelebs, anda ya casi iniciando la cría. Machos cantando a tope, mientras otros congéneres todavía se encuentran en plena invernada, ya que se recibe un gran contingente de aves europeas en otoño. Como migradora parcial que es, existe en Marbella una población residente -o casi-, que apenas realiza movimientos, mientras en octubre nos llega la oleada de aves norteñas, que permanecen hasta marzo aproximadamente.


En el mes venidero este “trasiego” de aves será aún más notorio: comenzará la migración postnupcial -que de hecho ya ha comenzado, pero todavía de manera discreta y con pocas especies-, la invernada tocará a su fin y comenzará con brío la época reproductora de la mayoría de las especies.


viernes, 20 de febrero de 2026

En retroceso.

 

Desde hace más de una semana vengo detectando la presencia en nuestro municipio de la golondrina común Hirundo rustica. Es habitual en los últimos años, que lleguen en estas fechas, pero parece que están adelantando su llegada, respecto a décadas anteriores. Llegan desde el África subsahariana donde pasan los meses más fríos.

Es un ave grácil y aerodinámica, que pasa gran parte del tiempo en vuelo, alimentándose de insectos que captura en el aire, principalmente mosquitos, moscas y otros insectos voladores de pequeño tamaño.


Su declive es considerable, si tomamos como referencia los últimos 25 o 30 años, y si nos remontamos más atrás, incluso más.

Son muchas sus amenazas. Desde el uso indiscriminado de plaguicidas, hasta la eliminación de sus nidos, construidos con barro generalmente en construcciones humanas, y algunos más, también derivados de nuestro modo de vida actual.


En Marbella es mucho menos habitual que antaño, y en lo que es el casco urbano prácticamente no está presente. Se restringe a zonas periurbanas, donde todavía encuentra lugares apropiados para situar el nido, cosa que en los modernos edificios, le ponemos difícil, o casi imposible.

domingo, 15 de febrero de 2026

Gaviota cana, invernada en aumento.

 

Hoy tuve un nuevo encuentro con esta gaviota, de tamaño intermedio entre la patiamarilla y la reidora, especies frecuentes en nuestro entorno costero.

Se trata de la gaviota cana Larus canus, una especie en expansión últimamente, hecho que tiene su reflejo en sus observaciones en Marbella -cada vez más comunes- lógicamente.


Desde 2023 estoy teniendo cada vez más avistamientos de esta especie en invierno, cuando con anterioridad eran más que escasas, prácticamente eran una rareza.

Tengo noticias incluso, de que en nuestra provincia tenemos varias actualmente, -puede que más de una decena- , hecho que hace unas décadas hubiera sido noticia.


Pero como dije antes, el incremento de su población allí donde cría, en zonas norteñas de Eurasia, implica que cuando migran al sur para invernar haya más ejemplares “en juego”, y algunos recalen en nuestra costa. De hecho se la considera “escasa” en las costas cántabricas y mucho más en las mediterráneas, pero parece ser que esto está cambiando y de momento al menos, llevamos varios años observándolas con frecuencia en Marbella, en bajo número, pero en aumento.

lunes, 9 de febrero de 2026

Siguen los cárabos urbanos.

 

Desde hace algunas décadas -al menos dos-, el cárabo común Strix aluco, se ha convertido en un ave urbana más. Esto era impensable, sobre todo para los que ya llevamos más tiempo pendientes de las aves. Pero así ha sido.

Hace un par de días lo volví a oir en Marbella. En estas fechas andan en plena reproducción, y el macho dedica una buena parte de su tiempo -el que no usa buscándose el sustento-, a reclamar su territorio mediante su potente ulular.


Es un hecho comprobado que en muchas zonas del Mediterráneo ibérico se ha vuelto un habitante del medio urbano, pero no deja de ser sorprendente - al menos para mi-, cuando a finales del siglo pasado era un ave forestal, muy ligada a bosques maduros, con abundancia de árboles con huecos para situar el nido. Pero como estas formaciones arboladas brillan por su ausencia, el cárabo se ha adaptado. Y ha triunfado.

No obstante no está salvo de amenazas. Hay otros muchos factores que siguen ahí, como la electrocución, el envenenamiento, atropellos y algunos más.

En todo caso no parece que a corto plazo, esta adaptable rapaz nocturna tenga problemas de conservación en nuestro país, por su gran adaptabilidad y poca exigencia en cuanto a alimentación.