El mes de abril, además de ser en la práctica el punto central de la migración prenupcial, es para las aves residentes e incluso estivales, época ya de andar inmersos en la reproducción. Incluso en la ciudad este tiempo es ya de que algunas aves tengan descendencia, como pude comprobar ya hace algunos días.
El mirlo común Turdus merula, ave urbana y mayoritariamente sedentaria, puede que incluso se encuentre ya preparando una segunda puesta en algún caso. Ya la pasada semana vi varios jóvenes bastante crecidos, y puede que alguno ya incluso emancipado.
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| Juvenil de mirlo común |
El cernícalo vulgar Falco tinnunculus todavía anda en labores de cortejo, de puesta y puede que incluso incubando en algún caso, pero no llega a la precocidad del mirlo, ni mucho menos.
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| pareja de cernícalo vulgar |
Y los que todavía van un poco más lentos en su proceso reproductivo son los vencejos, tanto el vencejo común Apus apus, como el vencejo pálido Apus pallidus, que ambas especies crían en nuestro casco urbano. Llegaron a mediados de marzo y andan todavía en sus primeros estadíos reproductores; construyendo el nido, con el cortejo y llenando la ciudad con sus vuelos, animados con sus incesantes chirridos.










