sábado, 1 de junio de 2019

Garceta grande por sorpresa.


El pasado 30 de mayo me llevé la grata sorpresa de observar en un humedal de Marbella a un ejemplar de garceta grande ardea alba, una garza blanca de gran tamaño, que si no fuera por la fecha de la observación no tendría gran transcendencia; aunque esto último tampoco es del todo cierto, pues este bello animal siempre es escaso. Pero lo que me llamó poderosamente la atención fue que era a finales de mayo. Puede tratarse de un ejemplar divagante no reproductor, que haya encontrado en nuestros aguazales un buen lugar donde pasar un tiempo sin más, o bien que se haya podido establecer como reproductora en nuestro término. Esto último parece improbable, aunque no del todo imposible y habrá que ir viendo en las próximas semanas que averiguamos sobre este ejemplar.
La garceta grande está ampliamente distribuida por el mundo en varias subespecies, y en España cría en algunos enclaves, sobre todo en las marismas del Guadalquivir y delta del Ebro, pero nunca es un ave abundante y aunque durante la invernada se reciben ejemplares de procedencia más norteña, no es ni mucho menos un ave que inverne en grandes números.
Una vez más nuestros espacios naturales nos deparan una interesante observación, que como queda dicho, habrá que ir siguiendo en fechas sucesivas para determinar el status de este ejemplar.

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