Julio es un mes migratorio, el primero del paso postnupcial, no es nada nuevo. Pero que el primer día del mes ya tenga una observación de estos viajeros transcontinentales, es cuando menos llamativo.
Y es que así fue. Ayer día 1 observé desde mi propio balcón a un ejemplar de milano negro Milvus migrans. Normalmente el pico de paso de esta especie es en agosto, aunque ya a finales de julio comienzan a verse y a veces en grupos de cierta entidad. Pero este al menos es un “pionero” y ya el día 1 andaba en movimiento hacia el estrecho.
El fenómeno migratorio no siempre es lineal. Aunque es evidente que todos los milanos se concentrarán en el estrecho de Gibraltar para cruzar al vecino continente, a veces se desplazan de manera “divagante”; pueden volver atrás en ocasiones e incluso instalarse un tiempo en algún lugar adecuado, donde tengan alimento.
En este caso por ejemplo, los vertederos son un lugar donde se concentran a veces cientos y hasta miles de milanos negros, antes de dar el gran salto.


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